En los años 1980, en Rumanía se perseguía y encarcelaba a los cristianos. He aquí el relato de una experiencia hecha durante este difícil periodo por un siervo de Dios.
"Era acechado continuamente por motivo de mis actividades como creyente, consideradas como ilegales; y tuve que esconderme en la montaña para escapar de la policía.
Era invierno. A veces, de noche aparecían lobos. Entonces les decía: -¿A esta hora tardía vienen a visitarme? Yo voy a dormir, ¡buenas noches, amigos! Y se iban. En realidad les temía menos que a los hombres que me perseguían.
Una noche hacía mucho frío. Estaba agotado y oré: - Señor, mándame una manta porque si no, voy a morir congelado. A pesar de todo, me dormí y no tuve frío. ¿Quiere saber por qué?
En la mañana, cuando me desperté, aún estaba oscuro. Me moví para estirarme un poco, ¿y qué vi? En ese momento un animal se levantó y desapareció entre los árboles.
¿Era un perro errante o un lobo? No lo sé. Pero había pasado la noche acostado sobre mí. Dios es maravilloso. ¡No podía haberme mandado una manta más caliente!".
"Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí". (Salmo 3: 5-6)
"Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas". (Salmo 61: 4)
Enviado por: Princesa Reyes